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Insolito - octubre 28, 2020

Reencarnación

Es probable que usted no crea en la reencarnación, aunque tal vez sí. En todo caso vayan estas reflexiones y datos como una referencia para normar nuestro criterio y tener una opinión más informada, tanto para afirmar. Como para refutar… mire usted, iniciaré por anotar que la idea de reencarnación para muchos es un tanto, o un mucho esperanzadora. Pues se le puede considerar como una nueva oportunidad de vivir, oportunidad, tal vez para corregir algún conflicto existencial, solucionar algún problema profundo que incidió en la vida de alguien o algunos otros seres humanos relacionados con uno. Una oportunidad, por qué no para expiar alguna culpa… o tal como parece verlo mucha gente, para seguir elevándonos en un camino de superación espiritual.

Tengamos en cuenta de que existen miles de testimonios de quienes recuerdan pasajes de sus vidas anteriores, testimonios que no parecen producto de la imaginación, ya que en la mayoría de ellos se dan datos que parecen imposibles de ser conocidos a menos que hayan sido vividos en una época pasada. Todo parece apuntar a que es una especie de “continuidad” del ser, no obstante que se trata de sucesivas muertes físicas.

En algunas religiones, la reencarnación es el renacimiento del alma después de la muerte, concretamente en otro cuerpo humano. Es así como algunas filosofías nos llevan a una mayor certeza de la existencia del alma, como esencia del ser.

Esta creencia reúne de manera popular diversos términos o nombres:

Metempsicosis, que viene del término griego meta (después, sucesivo) y psyche (espíritu, alma).

Transmigración (migrar a través).

Reencarnación (volver a encarnar).

Renacimiento (volver a nacer).

Todos estos términos, como podemos ver son muy objetivos, de hecho son descriptivos y nos son útiles para darnos una idea de lo que estamos hablando, pero hablan de un elemento presente en ellos que es ese término de alma o espíritu, sin embargo alma y espíritu no son lo mismo y valdrá la pena explicarlos.

Alma es una entidad abstracta considerada como una parte subjetiva que con el cuerpo, constituye al ser humano y se le confiere capacidad de sentir y pensar. Es una entidad que una vez que el ser humano muere, se separa del cuerpo.

Espíritu es también un componente abstracto del ser humano, una entidad  que a muchos pensadores, religiosos, filósofos y gente común les parece algo, si no igual, muy parecido a el alma, pero en realidad debemos considerar que el ser humano está compuesto por tres partes esenciales, tres, bendita presencia de las triadas, así como le Dios Padre, el Dios Hijo y el Espíritu Santo, tenemos en nuestro pequeño Ser la presencia de una triada, cuerpo, mente y espíritu, de tal manera que tienen funciones específicas y ahí sus diferencias… El cuerpo es el ente, el vehículo para desenvolvernos en el mundo físico. El alma nos da esa sensibilidad para manifestarnos emocionalmente, sentir y hacer sentir, las emociones vienen del alma… y el espíritu cumple con un alto cometido, es nuestra parte esencial para establecer contacto con esa fuerza superior, creadora, única y omnipresente que yo llamo y acepto como Dios.

Entonces, cuando morimos, pasa lo que muchos estudiosos de la condición del Ser llaman desencarnar, por tanto abandonamos nuestro cuerpo, pero la dualidad alma-espíritu persiste, va, supuestamente a otros planos de la existencia en donde el cuerpo es innecesario, hasta que en un determinado momento el alma aguarda a que nuestro espíritu de cuenta de lo que ha hecho con su existencia y evolución, para decidir por si mismo, pero aparentemente ante la presencia del poder celestial, cuál va a ser su siguiente etapa, su nueva encarnación, camino a seguir su evolución…

Entonces elegimos de nueva cuenta una existencia más… hay quienes se inclinan por opinar que esta puede ser una manifestación física en este plano y este planeta y otros muchos, cada vez más que opinan que nuestra reencarnación puede ser en otro plano, otro planeta y tal vez en otro tiempo, ya del presente o del futuro y tal vez, porque no?  del pasado.

Y venimos de regreso, a seguir en nuevas condiciones con nuestra evolución, pero también con nuestro pago Karmíco. Y esa nueva vida, lo mismo puede ser en condición de mujer u hombre, cosa que no es extraña, toda vez que somos seres almicoespirituales y por tanto asexuados.

Es evidente que esto que nos ocupa, nos está diciendo, nos está gritando que hay vida más allá de la vida. Pero sin duda se trata de algo inimaginable para la mayoría de los mortales, vivir sin cuerpo, sin círculo social, sin los satisfactores materiales que esta vida nos exige, vivir sin regímenes políticos ni condiciones socios económicas que marcan diferencias. Una vida de igualdad de condiciones, excepto en el ámbito evolutivo y esto en referencia a lo espiritual.

Tal vez la reencarnación nos sitúa en una existencia viajando en mundos e incluso universos paralelos a través de los que vamos buscando nuestra ascensión en un estado de conciencia superior.

En ánimo de recapitular un poco, pero recapacitando sobre el mismo tema, podemos decir que posiblemente la creencia en la reencarnación comenzó al querer aplicar al ser humano el ciclo que observaban en la naturaleza: El sol y la luna aparecen y desaparecen. Igualmente las estaciones del año, el follaje, las flores y tantas otras cosas en la naturaleza tienen un ciclo. Así pensaron que el ser humano moría pero regresaba otra vez en otro cuerpo. La reencarnación es también fruto del deseo humano de darle explicación a las diferencias de inteligencia, salud, talentos, fortuna, etc. que existen entre seres humanos.

Como pequeño resumen podemos decir a vida entera parecía hecha de ciclos que se repetían eternamente. Esta reflexión fue tal vez la que  llevó a pensar que también el hombre, al morir, debía otra vez regresar a la tierra. Pero como veían que el cuerpo del difundo se descomponía, imaginaron que era el alma la que volvía a tomar un nuevo cuerpo para seguir viviendo. Cuando apareció el Budismo en la India, en el siglo V a.C., adoptó la creencia en la reencarnación. Y por él se extendió en la China, Japón, el Tíbet, y más tarde en Grecia y Roma. Y así, penetró también en otras religiones, que la asumieron entre los elementos básicos de su fe.

Carlos Chacón C.

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