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Religiones - octubre 28, 2020

Fuego en el Santo Sepulcro.

La importancia que reviste hablar del Santo Sepulcro, involucra aspectos muy importantes en la vida, en la historia y en el desarrollo espiritual de los habitantes de la tierra, no en balde ahí se depositó el cuerpo de Jesucristo una vez bajado de la Cruz de su sacrificio y ahí sucedió lo que debió pasar para que se llevar a cabo el portento de su Resurrección. Ahí estuvo el cuerpo del hombre que dividió la historia de la humanidad en antes y después de Él, lugar de adoración para todas las religiones cristianas, el lugar considerado como  el más sagrado del Cristianismo.

De hecho El Santo Sepulcro no es un lugar exclusivo de solo una de las religiones cristianas, corresponde a seis confesiones cristianas su custodia y digamos su uso ceremonial. Hagamos algunas puntualizaciones de sagrado lugar… El Santo Sepulcro de Jerusalén, es un templo con categoría de basílica, llamada Basílica de la Resurrección, se erige sobre el montículo donde la tradición señala que Cristo fue crucificado –Gólgota en arameo y Calvario en latín–, y en sus entrañas custodia la propia tumba de Jesús. Resulta imposible explicar la forma del recinto atendiendo a las clasificaciones de  la arquitectura católica. Desde luego, no es de planta de cruz latina ni consta de bóvedas de cañón o de crucería como nuestras catedrales europeas. Más bien es un templo hecho a la medida de las características topográficas del lugar.

En la gran cavidad que forma la iglesia en sí, en su parte central hay una especie de capilla cuadrada, con una entrada franqueada por una puerta de acceso y un par de ventanas en sus laterales. Ahí es en donde cada viernes Santo, sin faltar ninguno, se da el milagro y cabe anotar que es durante la ceremonia de los cristianos ortodoxos.

Las seis confesiones cristianas que comparten la responsabilidad del Santo Sepulcro y que se vigilan celosamente entre si son: cristianismo griego, armenio, etíope, sirio, copto y franciscano.

Bueno ahora que hemos dado un vistazo rápido al sagrado lugar, diremos que es donde se han dado muchos portentos, el primero sin lugar a dudas fue la misma Resurrección de Cristo. Pero además de ello, cada viernes santo sucede algo que verdaderamente parece sobre natural, de hecho nadie ha podido demostrar que no lo sea.

El Patriarca Griego Ortodoxo de Jerusalén, Diódoro I, es el hombre que, cada año, entra al Sepulcro para recibir el Fuego Santo. Él ha sido el Patriarca de Jerusalén, desde 1982 y, por lo tanto, es el testigo clave del milagro. De hecho el milagro se verifica ante él, el único presente directamente en el momento en el que de manera milagrosa, se prende el fuego santo en el Santo Sepulcro, aunque muchos ojos a cierta distancia y desde la puerta de la tumba, tanto como desde las ventanas que lo flanquean, están pendientes de lo que sucede, muchos con el ánimo de descubrir el truco, pero a pesar de la presencia de esos testigos y cámaras de video y fotografía, nunca se ha podido descubrir truco alguno. El fuego arde y va repartiéndose en mecheros y velas de diferente tipo, hasta que el templo queda  profusamente iluminado por el fuego  originado en el sepulcro ante la presencia del sacerdote.

Siendo solo un sacerdote el que entra al reciento en sí, se ha hecho todo lo posible,  o por demostrar que hay engaño, tanto como para demostrar que no lo hay y se ha llegado al grado de haber hecho que ante testigos con fe publico el sacerdote se desnudara para mostrar que no llevaba nada oculto con lo que pudiera provocar el fuego, todo parece indicar que el milagro lo es en verdad.

No se ha podido demostrar que hay algún truco, por tanto para los creyentes y muchos que no lo son, estamos hablando de un verdadero milagro.

«El Milagro del Fuego Santo» es conocido, por los Cristianos de las Iglesias Ortodoxas, como «El más grande de todos los milagros Cristianos». Tiene lugar cada año, a la misma hora, de la misma manera, y en el mismo lugar. No se conoce de ningún otro milagro que ocurra, de manera tan regular, y por un período de tiempo tan extenso. Se puede leer acerca de él en fuentes tan antiguas, como las del siglo octavo después de Cristo. El milagro ocurre en La Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, la cual es, como ya hemos dicho  para millones de creyentes, el lugar más sagrado sobre la Tierra. La Iglesia del Santo Sepulcro es un sitio enigmático, en sí mismo. Los teólogos, historiadores y arqueólogos consideran que la Iglesia contiene tanto el Gólgota, la pequeña colina en la cual Jesucristo fue crucificado, como la «tumba nueva», cerca del Gólgota, que recibió Su Cuerpo Muerto, como se lee en los Evangelios. Es en este mismo punto que los cristianos creen que Él resucitó de entre los muertos.

Creo que para hablar de un hecho tan portentoso no es necesario decir mucho más. Si bien no habláramos de un milagro comprobado, si hablamos de un hecho sobrenatural que nadie ha probado que no lo sea… a menos que usted piense lo contrario, porque aquí lo más importante es saber, usted, qué opina?.

 

Carlos J. Chacón C.

 

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