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Insolito - julio 24, 2019

MISTERIOS DE LA MUERTE.

La muerte es una de las mayores inquietudes de la humanidad. Todos habremos sido asaltados por la inquietud de saber de ella. En general, los relatos de cómo son los momentos finales de la existencia de alguien tienden a basarse en observaciones de familiares, amigos o profesionales de la medicina, incluso en aseveraciones populares o en filosofías y tradiciones, pero al final ¿qué siente una persona en los últimos momentos de su vida?, ¿qué nos depara el trance por el que pasaremos en nuestros últimos momentos de nuestra estancia en este plano?.

Paradójicamente, hasta hace unos cien años la resolución de la muerte era un episodio relativamente rápido, pero ahora, a la vista de los adelantos de la ciencia médica, ese episodio resulta más inquietante porque la medicina moderna ha cambiado considerablemente la duración de la vida y también, en parte, la muerte misma, ya que personas con atención médica, a menudo, mueren ‘poco a poco’, de enfermedades que matan lentamente.

Las personas que mueren despacio, por enfermedades como el cáncer, por ejemplo, experimentan un fenómeno llamado de «muerte activa», en los últimos días de vida. Durante ese periodo, las personas tienden a perder sus sentidos y deseos en un cierto orden: primero dejan de tener hambre y sed. Luego, el habla y la visión se pierden. Por último, se van el oído y el tacto.

Respecto al dolor que se siente al morir, no hay una respuesta exacta. Obviamente, el dolor es inevitable en determinadas situaciones, pero algunos pacientes simplemente «se desvanecen» sin dolor aparente.

Al contrario de lo que se cree, tener una enfermedad asociada con el dolor tampoco significa una muerte dolorosa, ya que la mayoría de los pacientes, como los que mueren de las llamadas enfermedades terminales, reciben medicamentos para no sentir dolor y estar más cómodos. Pero también respecto a esto, a sedar a una persona para “bien morir”, queda en el ámbito de las no certezas… el trance de la muerte, dicen algunas filosofías milenarias, debe ser transitado en plena conciencia, para llegar a la siguiente estación en condición de trascender adecuadamente.

Como vemos, hasta aquí las inquietudes, los misterios que encierra el morir, parecen quedar solamente en el tema del dolor… ¿Morir es doloroso? ¿tanto como el nacer?… o hay otros aspectos a considerar más, mucho más importantes que esta sensación, después de todo pasajera, que es morir… tanto el morir como el nacer implican un cambio de condición de existencia. Abandonar este plano, donde muchos consideran que todo termina, no implicará realmente regresar o ir a una existencia espiritual plena y alejada precisamente de aquello que implica en muchos casos el dolor de vivir?.

Todos hemos tenido en algún momento la incógnita de qué se puede enfrentar ante la idea de la muerte… ¿Por qué morimos, que pasa con nosotros después de su muerte y a dónde vamos después? …

Aquí un breve alto solo para considerar que enfrentamos dos aspectos de la muerte La primera es la muerte espiritual y la segunda la somática. La muerte espiritual es el alejamiento del hombre de Dios, el Cual es la fuente de la vida y la somática o corporal, física es el alejamiento de la psique del cuerpo.

De lleno en el tema, consideremos que si la vida sigue después de la muerte, como parecen probar las experiencias de regresiones a vidas anteriores, entonces preguntemos de una manera simple, ¿A dónde vamos después de la muerte?

Las investigaciones al respecto aseguran que ciertos patrones se repiten, como la luz blanca y radiante, la sensación de desconexión con el cuerpo, el largo túnel o una intensa paz interior. Incluso un estudio de la Universidad de Nueva York afirma que la conciencia humana no desaparece inmediatamente después de la muerte. Lo que significa que, en teoría, alguien podría escuchar cómo los médicos anuncian su propio deceso. Esto se puede traducir de una manera muy simple que al morir dejamos nuestro cuerpo y seguimos con nuestra conciencia funcionando no solo de la misma manera que cuando vivos, si no tal vez más sensible y perceptiva.

Y aquí vale anotar alguna experiencia de quien ha pasado por el trance de la vida y ha podido regresar para contarlo, porque al final, estas experiencias si se han podido medir científicamente y parecen las evidencias de más peso para comprender a la vida después de la muerte.

Rudy Adams, cuenta que salió expulsado de su motocicleta y su cabeza fue lo primero que golpeó contra el asfalto. Su clavícula se perforó la mitad superior del pulmón provocando que colapsara. Dijo:  “Me dieron por muerto al lado de la carretera. Durante este lapso, tuve una experiencia cercana a la muerte. La sensación se parecía a estarme hundiendo en una piscina de agua oscura y profunda. Todo a mí alrededor era negro y el mundo en el que vivimos se hacía cada vez más pequeño. Era como si me hundiera lentamente en un mundo desconocido. El sonido parecía venir cada vez más de una distancia lejana.

De forma extraña, me sentí en paz. Mi dolor había desaparecido y el peso del mundo ya no estaba más allí. Puedo recordar haber traído a la mente los recuerdos de los momentos con mis amigos y familiares. Comencé a discurrir por un túnel en cuyo final había una luz intensa y hermosa, escuchaba notas musicales sublimes, que nunca había oído y que jamás imagine. A lo lejos escuche una voz, la de mi madre que decía “No hijo, aún no…” cómo hubiera querido llegar al final del túnel con la certeza de que iba a encontrarme con mi madre muerta 5 años antes. Pero entonces, lo siguiente que supe fue de un golpe que me trajo de nuevo a la vida. Debí haber permanecido así durante unos cuantos minutos, pero sentí como si fueran un par de horas. La muerte es una realidad eventual para todos nosotros. Esta experiencia me enseñó a apreciar cada día de mi vida.

 

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