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Esoterismo - marzo 4, 2019

VIDA DESPUÉS DE LA VIDA

“No vuelvas a pegarme o me voy a Itari!

A Itari por qué?

Porque allá tengo mujer y dos hijos…

Son las palabras con las que Munesh, un niño hindú de 6 años respondió a su madre pro castigarlo.

Hasta aquí solo parecía una broma de niño, sin embargo el extraño suceso se repitió llegando a intrigar a todo el barrio por los numerosos detalles que el niño daba. Finalmente el caso llegó a oídos de un investigador  que viajó  a ña lejana Itari, encontrando a una viuda con dos pequeños, cuyo marido había en las circunstancias que Munesh señalaba.

El encuentro entre ambos fue desconcertante y ante la oposición de la mujer, Munish pidió “hablar a solas con la mujer de cosas íntimas”. Una hora más tarde, una mujer con el rostro desencajado, salió del cuarto y exclamó “¡Es mi esposo!”.

Historias como esta se repiten y se han repetido desde la antigüedad, rodeadas de un halo de misterio y temor, de esperanza y desazón.

Para algunos se trata solo de expresiones de mentes enfermas, tal vez solo de vanas tradiciones. Para otros son solo expresiones de la materia. Para los más, la certidumbre de una vida más allá de la muerte. Pero para todos tal vez signifique el miedo de pensar que no somos quienes pensamos ser.

De unos añas a la fecha, la retrospección hipnótica ha vuelto al tapete de la discusión. Personas que jamás tuvieron recuerdos de vidas pasadas lograron superar fobias o cuadros depresivos aceptando recuerdos de hechos ocurridos hace 300 años, con tal lujo de detalle capaz de confundir al más escéptico.

Luego y por consecuencia, la pregunta es y es válida ¿Existe la reencarnación?. Sin pretender agotar el tema, parafraseando a Voltaire al hablar del alma, requeriría de 4 mil volúmenes dedicados al tema. Así que hablemos de alguna de las muchas posibles explicaciones a este fenómeno.

ACEPTAR QUE EXISTE LA REENCARNACION

Es decir el paso de u na alma errante de una persona ya muerta a un nuevo ser. Y digo “ser” porque en ciertas religiones orientales la vida es una suerte de espiral, donde se pasa de una existencia a otra, así que lo que hoy es alma de hombre, mañana puede ser alma de ave, pez o flor.

Sin embargo en nuestro mundo occidental. Nos parece extraña la posibilidad de que siendo hoy humanos, ser mañana menos. La reencarnación es en este lado del planeta, una nueva posibilidad, algo así como un examen de repetición, una nueva posibilidad en la evolución.

Luego, siguiendo los presupuestos clásicos de la reencarnación, el alma entraría en el cuerpo de otro hombre en el momento de su concepción. Si lo hace de mutuo propio. Por orden de u n Ser superior o por otra causa, no vamos a discutirlo, como tampoco su conditio sine qua non: Que existe el alma y que esta es inmortal.

Sin pretender profundizar más, podemos observar que, para aquellos que no crean en la existencia del alma, la reencarnación no explica sucesos como los recuerdos complejos de un sinnúmero de vidas pasadas. Y aún para aquellos que crean en ella, puede resultar chocante este brutal arenado a la libertad y a la individualidad.

Pero, ¿existe otra respuesta?. Creo que si… y no solo una.

NO TODO LO QUE RECORDAMOS LO HEMOS VIVIDO.

El cerebro humano normal, posee la capacidad de razonar sobre sí mismo, pudiendo analizar sus procesos cognitivos y de respuesta a los estímulos.

Este proceso puede ser consciente o inconsciente, lo denominamos “conciencia de la inconciencia” y es una manifestación de la Ley de la complejización-centración que explica según Chardin , la evolución humana.

Al encontrar una falla, un defecto, debemos mejorarlo de una forma tal que ante un nuevo autoanálisis, pueda ser admitida como correcto. Ahora bien, como nada parece más correcto que lo vivido el cerebro podría crear una imagen o una idea verbal que luego insertaría como recuerdo de aquella área del pensamiento o en la experiencia en que existe una falla. Luego al analizarlo nuevamente, el cerebro asume la experiencia como vivida, cerrando el círculo.

Lo anterior nos permitiría explicar desde situaciones tan cotidianas, como el “sabía que me iba a ir mal” ó “sabía que me iba a pasar” hasta el caso tan complejo como el de un sujeto que, bajo hipnosis comprendió que su miedo a las sirenas de bomberos se debía a que a comienzos del siglo pasado había sido un caballero del fuego que falleció en un incendio. Si admitimos como cierto este fenómeno, podemos comprender el epígrafe y decir que, si bien todas las vivencias dejan recuerdo, no todos los recuerdos provendrían de una vivencia. Y es una de las posibilidades de explicar la reencarnación, pero les aseguro… hay más, mucho más acerca de este inquietante tema.

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