Casos Paranormales - Insolito - marzo 4, 2019

VAMPIRISMO

El tema que nos ocupa en esta ocasión, aparecen entremezcladas la realidad y la fantasía, desde luego saltan a ratos la leyenda y el mito, pero todos estos elementos convergen en una r4ealidad científica, aunque en todo caso lo que pretendemos es, como siempre, aportar elementos de juicio para que usted forme su propio criterio, en este caso frente a u n hecho que no tendría caso negar, porque el Vampirismo existe, está entre nosotros y siempre lo ha estado…

Pero corresponden los Vampiros a lo que estamos acostumbrados a entender? ¿Verdaderamente estos seres se desplazan entre las sombras, enfundados en una capa negra, luciendo a la par de una sonrisa diabólica y terrible, un enorme par de colmillos, vaticinio de su sed de sangre? ¿será que en este momento cuando uno de estos prescritos personajes de la historia, merodea su casa, al acecho de una nueva víctima? Por las dudas cerciórese que todo está cerrado y que nada esconden los rincones de su hogar, porque como le digo, los vampiros existen.

Los vampiros parecen nacer de manera popular y digamos oficial inserto en una leyenda de Escandinavia, que dice que los vampiros descienden de dioses sucios, harapientos y malévolos, cuya terrible intención es la de beber sangre humana para saciar su sed omnipresente. También dice la leyenda que esa insaciable sed solo desaparece cuando la víctima desfallece. Asegura esta tradición que una vez que quien ha sido atacado por un vampiro queda exhausto, muere y sus venas completamente vacías imprimen un aspecto de profunda palidez y una vez que esto sucede, la víctima está lista para a su vez convertirse en un nuevo vampiro, de esta manera vemos que esta raza no tiene fin.

Este tipo de leyendas se repiten a lo largo de las tradiciones de todos los pueblos primitivos y tal parece que ahora, cuando la humanidad se encuentra en la evolución de la ciencia y la tecnología, una nueva oleada de estos seres parece abatirse sobre el hombre. Y hablamos de los vampiros de tipo tradicional, los que chupan sangre, tanto de aquellos de los que cada vez escuchamos hablar más, los vampiros energéticos.

En China la tradición de los vampiros está ligada a la de las serpientes aladas, forma que toman para actuar los vampiros orientales. Pero es fácil encontrar rastros de vampirismo en distintas partes del mundo como en Europa, África y América.

Tal vez el vampirismo encuentre su justificación en dos aspectos fundamentalmente: Uno es la creencia de que el espíritu o el alma de los muertos y en algunos casos también su cuerpo, reanimado por algún demonio, rito o acto de magia negra, vuelve al mundo para apoderarse del cuerpo de los vivos, cosa que lograrían bebiendo su sangre o extrayendo algún órgano vital y de esta manera recibirían una inyección de vida. El segundo aspecto nos hace dice que un vampiro es un muerto infeliz, que no encuentra cabida en el Más Allá o que anhela su condición de mortal y que por ello pide ayuda al mismo diablo para volver al plano terrenal, aprovechando a veces para vengarse de quienes le hayan hecho mal. Se cree que los Vampiros, al estar deseosos de sangre, se alimentan con la del primer infeliz que se pone en su camino. Esta parece ser la condición de Drácula, condenado a esta forma de vida, buscando víctimas durante la noche y durmiendo en su ataúd por el día. Estos datos refuerzan la teoría de que la sangre es la vida. Y como la tradición nos habla de los vampiros y cómo actúan, también hay tradiciones para contrarrestar la actuación de los bebedores de sangre. Por ejemplo en Inglaterra  los suicidas, para evitar que se conviertan en vampiros, los enterraban en un cruce de caminos y con una estaca clavada en el corazón. Esta práctica fue prohibida en Francia, donde la costumbre era decapitar a los vampiros… también fue practica incinerar los cuerpos de aquellos sospechosos de ser vampiros. La costumbre de enterrar a los vampiros con una estaca clavada en su pecho era la más generalizada, toda vez que era apreciada como la más segura.

Aún dejaremos pendiente hablar de los vampiros energéticos, que bien requieren de un capítulo especial, aunque reforzaría la aseveración de que los vampiros existen que después de tantas consideraciones ya es difícil dudar, así que por aquello de las dudas, le sugiero que se haga de un buen manojo de ajos, una cruz de madera y, desde luego con todas las reservas del caso, una estaca, por si resulta que quien menos se lo espera es un vampiro.

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