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Esoterismo - febrero 18, 2019

¿QUÉ PASA EL MORIR?

Qué inquietante resulta para todos nosotros pensar en lo que puede pasar en el momento preciso de morir y más inquietante aún si intentamos imaginar qué hay, qué pasa después de la muerte… Cuál es la verdadera cara de la muerte

Según el libro Man Incarnate de Phoebe Bendit, cuando al morir un individuo abandona el plano físico, un rayo luminoso escapa del Chakra Corona. Esta experiencia de la energía que escapa por el cráneo ha sido descrita frecuentemente como un pasaje a través de un gran túnel oscuro que desemboca en una luz resplandeciente. El pasaje por el gran túnel puede describirse también como el viaje del alma que remonta la corriente energética principal del cuerpo. Si, esa corriente de energía que corre por la Columna Vertebral para salir del cuerpo como una luz brillante que emerge del cráneo.

Hay la certeza de que este recorrido lo vive o lo muere el individuo como si el fuera esa energía viendo su recorrido, de donde podemos asumir que es el viaje del alma consciente a una transición. Transición durante la que el alma es acogida por las almas de los amigos o parientes muertos, así como por sus guías espirituales. Quien está en ese trance de la muerte, ve desfilar ante ella toda su vida, muy rápidamente y con una nitidez inimaginable. Es entonces el momento en el que puede constatar sin error todo lo que le ha ocurrido, sus decisiones, las lecciones aprendidas, lo que le queda por aprender en su próxima encarnación, etcétera. Según algunos destacados miembros de la Orden Rosacruz, los tres días que siguen inmediatamente después a la muerte deben rodearse de paz y de silencio, para que el alma pueda realizar todas las etapas de transición de manera armoniosa.

Según el libro Hands of Ligth, el de la muerte es, de hecho, un proceso de transición hacia un estado de conciencia superior, que se sitúa dentro del campo Energético Universal, de hecho afirma que cuando un individuo muere, inicia el camino hacia otra dimensión. Se produce entonces una limpieza del campo energético, una purificación y la apertura de todos los Chakras. A continuación tiene efecto la disolución de los tres Chakras inferiores, el Raíz, el Sexual y el del Plexo Solar, ellos asociados al plano físico, por tanto innecesarios en un plano de energía pura y totalmente subjetivo. Las personas que hayan asistido a la muerte de alguien, han podido comprobar la presencia de una especie de vapor opalescente que envuelve al cuerpo. Este vapor proviene de la energía de la disolución de los cuerpos energéticos. Enseguida los Chakras se abren para liberar los cordones energéticos… en este momento los Chakras superiores son como grandes aberturas hacia otras dimensiones. Después los cuerpos energéticos inferiores se separan de los superiores, esta es la primera etapa del proceso de la muerte.

Durante las tres primeras horas después de la muerte, se lleva a cabo una especie de purificación del cuerpo, de bautismo espiritual, al tiempo que la corriente fluye a través de la corriente energética principal, como una fuente, limpiando todo a su paso. El Aura adopta entonces un bello color Dorado. Durante esta ascensión de energía, la persona ve pasar frente a ella toda su vida, ya que al purificar dos los centros energéticos se liberan los recuerdos. Es el inicio del proceso de integración. Al derrumbarse los muros del olvido, el sujeto recuerda quien es realmente. Es el momento en el que se integra totalmente a su “Yo Superior” o a su conciencia superior y experimenta la grandeza de esa integración.

En este sentido, la muerte es una experiencia maravillosa. Todos los que ha sido declarados clínicamente muertos y que han pasado por lo que llamamos las experiencias después de la muerte, hablan de transitar por un túnel en cuyo final brilla u na luz resplandeciente; también afirman haber encontrado un Ser Luminoso al final del túnel, con Él han visualizado su vida y en algunos casos ha intercambiado comentarios. La mayoría de quienes han tenido esa experiencia, aseguran haber decidido por ellos mismos su retorno al plano físico, con el objeto de poder concluir la tarea iniciada. También afirman haber temido la muerte, pero ahora se declaran preparados para acogerla como una maravillosa experiencia hacia la paz y la serenidad. Así pues la muerte es una transición hacia la luz.

Incluso después de la muerte, cuando penetramos a otro nivel de la realidad, conservamos la esencia de lo que somos y esto se produce de u na encarnación a otra. Al abandonar su cuerpo físico, una persona puede sentirse como un punto de luz dorada, pero siempre conserva la conciencia de su unicidad en el seno del Todo.

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