Home Insolito BILOCACIÓN
Insolito - febrero 18, 2019

BILOCACIÓN

Puede una persona estar en dos lugares Al mismo tiempo?… de entrada muchos contestaríamos que no, que eso es imposible, sin embargo vale la pena que maticemos este planteamiento, tal vez remitiéndonos a algunos casos conocidos.

Primero, para estar en el contexto correcto, una definición del concepto. Bilocación es un término que sirve para describir un efecto paranormal, sobrenatural o divino, según el cual una persona o un objeto podrían estar en dos lugares diferentes y al mismo tiempo.

Por lo general los seres humanos estamos sujetos a las leyes de la naturaleza, según las que no podríamos volar, no podríamos saltar un edificio, no podríamos dejar de respirar por un tiempo indefinido, y no podríamos estar en dos lugares a un mismo tiempo. Sin embargo, como veremos, esto no es definitivo, por lo pronto podemos echar un vistazo a la vida de un santo.

Vamos a referirnos al Padre Pío, de cuyo portento prevalecen muchos testimonios. Ciertamente el Padre Pío de Pietrelcina fue conocido por muchos fenómenos, pero ninguno tan impresiónate como su capacidad de aparecer en dos lugares al mismo tiempo, sin menos cabo de la distancia o cualquiera otra condición. Una de las primeras bilocaciones del Padre Pío se llevó a cabo en la década de los 20’s y frente al Papa Pío XI. Por aquel entonces y precisamente debido a la cantidad de fenómenos paranormales que se llevaban a cabo alrededor del Padre Pío, se fraguó un complot salpicado de muchas historias falsas, con objeto de lograr la suspensión definitiva del sacerdocio del Padre Pío.

En 1923, el Santo Oficio emite un decreto en el que se afirmó que las cosas que sucedían alrededor del Padre Pío no eran sobrenaturales, a pesar de ello, los penitentes siguieron llegando hasta San Giovanni Rotondo, al monasterio donde estaba el Padre para confesarse y pedir orientación al padre Pío, el Santo Oficio insistió y al año siguiente exhortó a no tomar como sobrenaturales las cosas del Padre Pío. En 1925 le impusieron restricciones en la duración de las misas que oficiaba, le impedían la confesión a fieles y no podía mantener conversaciones con otras personas y hasta se le prohibió escribir cartas e incluso no podía ver a su director espiritual. En medio de esta confabulación el Papa Pío XI convoca a una reunión para evaluar el caso y la posible sus pensión de definitiva como sus contrarios pedían.

En aquella reunión participaron Cardenales de alto rango como el Cardenal Merry del Val y otros contarios al Padre Pío, también había quienes estaba al lado de quien ya creían un Santo como el Secretario de Estado, Cardenal Gasparri y el Cardenal Sili, que era el Perfecto de la Signatura Apostólica. Pes precisamente en medio de esta tensa y delicada situación para el Padre Pío, a la mitad de la reunión pasa algo insólito. En el momento en el que la discusión era más álgida, y cuando todo apuntaba a que el Papa decidiría la suspensión definitiva del sacerdocio del Padre Pío, cuando…

De repente se abrió la puerta de la sala y entró un joven fríale capuchino, con las manos escondidas en las mangas de su hábito e incluso caminando con una leve cojera, como la que le caracterizó al Padre Pío. Se a acercó al Papa y se arrodilló ante Él y después de besarle los pies, simplemente le dijo: “Su Santidad, por el bien de la Iglesia, no ermita que esto ocurra”. Nada más que eso.

Le besó nuevamente los pies, le pidió su bendición y salió de la habitación como había entrado. Hasta ahí todo bien, salvo porque la extraña escena hizo desconfiar a muchos de los presentes quienes se apresuraron a llamar a  la Guardia Suiza que custodiaba la puerta y estos dijeron sorprendidos que no habían visto a nadie entrar a la sala y que tampoco habían visto por ahí a ningún fraile con hábitos capuchinos. Al momento el Papa intuyó lo que estaba pasando y mando investigar de inmediato en donde se encontraba el Padre Pío en ese preciso momento… el Cardenal Sili fue el encargado de acudir a San Giovanni Rotondo y allí el padre guardián del convento le certifico que ese día y a esa  hora el Padre Pío estaba recitando la liturgia de las horas en el coro con los demás monjes.

El resultado fue que el Papa Pío XI no suspendió al Padre Pío y aunque las acusaciones siguieron el Papa se mostro progresivamente favorable a él, al grado de haber avalado la autenticidad de algunos de los milagros generados por el Padre Pío, quien repetidamente fue visto en dos lugares a un mismo tiempo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *