Casos Paranormales - febrero 7, 2019

FANTASMAS

Yo casi aseguraría que todos nosotros a una edad rondando nuestra infancia, recordamos con nostalgia a la tía, el abuelo o algún otro familiar que en aquellas añoradas ocasiones de visita a otra ciudad, cumplía con la promesa de alguna narración de misteriosos pero atrayentes temas como los fantasmas, las brujas, aparecidos, almas en penas… pero el termino en general era vamos a hablar de muertos, de fantasmas… y efectivamente es un tema presente sempiternamente en culturas y tradiciones del mundo entero.

Yo creería que no hay un ser humano en todo nuestro planeta y en toda su historia que no haya tenido referencia de los fantasmas, muchos, muchísimos, incluso afirman haber tenido la experiencia de su presencia en algún momento. Y desde luego habrá quienes crean en ellos, tanto como quienes no crean en absoluto y, paradójicamente hay quienes consideran que son puras fantasías y hasta patrañas… y así es precisamente como se manifiesta su presencia, flotando entre la realidad y la fantasía, pero más allá de caer en el lugar común de iniciar nuestro encuentro con este fenómeno por la vía de la  narración anecdótica, me inclino en hacerlo por la búsqueda de comprender, definir qué es un fantasma y juzgar si realmente existen o son un espejismo.

En los términos de la expresión generalizada, un fantasma es algo irreal, una figura, una sombra, considerado normalmente algo fantástico, especialmente referidos a la imagen de una persona fallecida que se aparece ante alguien o en un lugar específico, incluso en horas o fechas también específicas. Hay opiniones que dicen que son ideas creadas por la imaginación y cuyo origen puede estar en algún episodio dramático o tormentoso.

Hay quienes por extensión comparan esta figura con situaciones que se presentan en nuestras vidas, de ahí a las referencias de, por ejemplo: “El fantasma del hambre se cierne sobre los pueblos…“ y de ahí que construyamos freses como “debes sobreponerte al fantasma de los celos y seguir luchando por ese amor”, e infinidad de ejemplos que ponen de manifiesto que el contexto de fantasma es algo irreal, pero que prevalece en nuestro inconsciente colectivo como una fuerza un tanto oscura y perturbadora.

La Real Academia de la Lengua en una de las defunciones que le concede a la palabra Fantasma dice que es la imagen de una persona muerta que, según algunos se aparece a los vivos. Claro que como para no comprometer su opinión, también dice que es un espantajo o persona disfrazada, que sale por la noche para espantar a la gente.

Así que fijes usted, fantasma también tiene la connotación una persona envanecida y presuntuosa, por otro lado representa un riesgo inminente o temor de que algo devastador suceda… un fantasma también se asocia a algo inexistente o falso, tanto como una ciudad o un pueblo deshabitado.

Pero la parapsicología qué dice al respecto?

La parapsicología moderna, evolución necesaria de lo que antes conocíamos como Metapsíquica, investiga la posibilidad del engaño y del sesgo cognitivo, procura documentar físicamente cualquier testimonio de los llamados fantasmas y controlar rigurosamente las circunstancias en que se produce este fenómeno por la parapsicología conocido como la fantasmogenesis, incluyendo a los observadores, alejándose de cualquier prejuicio y define a los fantasmas así:

La manifestación de una persistente energía personal, o como una indicación de que alguna clase de fuerza es ejercida después de la muerte, la cual está de alguna manera conectada con la persona previamente conocida en vida, esto un tanto traducido quiere decir que es una especie de YO SUBLIMINAL, no solo parecida la INCOSCIENTE COLECTIVO de Carl Gustav Jung, si no sirviendo de manifestación del mismo Inconsciente Colectivo. Jung afirmaba que los fantasmas no tienen inteligencia ni voluntad propia y que por tanto son fragmentos de energía sin significado alguno que persisten después de la muerte. Y en este desfile de teorías explicativas, nos vamos encontrando a las de los Registros Akasicos, o la teoría de los Campos Mórficos de la biología, todas ellas con la aureola de teorías pseudocientíficas y más allá aún, neurólogos reportaron haber creado fantasmas a partir de la implantación de un electrodo que enviaba corriente a una región del cerebro conocida como Gyrus Cingulate, y con ellos justifican que la aparición de fantasmas puede deberse a la presencia de material activamente eléctrico en el subsuelo del lugar de las apariciones… en fin que podíamos seguir por una carretera con muchas, muchas explicaciones que en vez de debilitar la veracidad del fenómeno la apuntalan y fortalecen, porque todas estas teorías y estudios tienen como propósito explicar porque causas existe y no porque razones no existe… todo ello nos indica entonces, que estamos ante un fenómeno más allá de nuestro entendimiento, pero cercano, muy cercano a nuestra percepción, ya que nuestros ojos lo ven, nuestros oídos lo oyen, nuestra piel se crispa y nuestros miedos ancestrales se manifiestan. Podríamos entonces decir que los fantasmas son más reales de lo que pensamos y que cualquier noche, ya en la soledad de nuestra habitación o dando un paseo nocturno por un parque podemos encontrarnos frete a frente con un fantasma real.

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