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Curaciones Milagrosas - enero 28, 2019

PACHITA, EL HERMANITO DE CUAUHTEMOC

Su centro de operaciones estaba en la ciudad de México,  estaba situado en la Colonia El Arenal. Como su clientela era cada vez más numerosa y en su época de auge, llegaban a consultarla pacientes de Estados Unidos y Latinoamérica, además de los muchos nacionales, empezó a nombrar asistentes, escogidos de entre sus seguidores más fieles. Estos habían sido intervenidos anteriormente por El Hermanito Cuauhtémoc, a quien le guardaban la devoción más absoluta, la misma que a Pachita, quien era la materia humana del Hermanito. Uno de los cuartos de la casa de Pachita estaba destinado para las intervenciones quirúrgicas y las curaciones del Hermanito, ahí se encontraba la mesa de operaciones, hecha con tablas cubiertas de hule espuma, en un rincón estaba la pintura a colores de Cuauhtémoc, lugar en donde siempre había flores y numerosas veladoras encendidas. Junto a este quirófano, estaba una pequeña habitación destinada al descanso de los recién operados y un poco más apartada la cocina,-laboratorio, en donde Pachita preparaba las recetas del Hermanito a base de hierbas con las que hacia tisanas, jarabes y pomadas.

En seguida de la operación, vendaba a los pacientes, los envolvía en la sabana y los pasaban al cuarto de recuperación, donde debían permanecer aproximadamente una hora, luego iban a su casa y ahí debían guardar tres días de cama, pasados los cuales se despojaban de sabana y vendas, se bañaban y podían seguir con su vida habitual, solo tenían que tomar durante algunos días un jarabe o aguas medicinales preparados personalmente por Pachita. Hubo casos de pacientes que guardaban la sabana y los vendajes ensangrentados como reliquias.

La materialización de órganos sanos con los que sustituía a los enfermos, era otra de las características sobrenaturales de las curaciones de Pachita o del hermanito Cuauhtémoc. Hay rumores que dicen de un médico amigo suyo quien a veces le proporcionaba algún órgano necesario para alguna de sus operaciones. Aunque subrayamos que la mayor parte de las veces bastaba con que ella hiciera un rápido movimiento con sus manos y como por arte de magia simplemente aparecían los nuevos órganos, para ser utilizados en los enfermos que los requerían. Además de órganos internos, también materializaba huesos, pro ejemplo cuando necesitaba reemplazar vertebras que estaban dañadas; en estos casos abría la espalda y hacía saltar la o las vértebras dañadas y luego embonaba las sanas pegándoles con el mango del rustico cuchillo que usaba como bisturí en sus operaciones. Algunas de las vértebras que utilizaba eran materializadas por ella, otras las tomaba de un frasco y decían de estas que eran de perro o de venado.

Pero no todas las operaciones transcurrían tranquilamente, se dice que en ocasiones aparecían los espíritus malignos, esos a los que el Hermanito llamaba Bajos Astrales, espíritus que no tienen luz, que no han evolucionado. En esos casos sucedían cosas verdaderamente sobrecogedoras en el ambiente. Con frecuencia se escuchaba una especie de grave ronroneo que casi rayaba en rugido, se estremecía la construcción, especialmente la habitación habilitada como quirófano. Era notable como todos los animales que habían en casa de Pachita se alteraban, así que habiendo como había perros, galos y gallinas, tanto como algunas otras aves, incluso alguna águila o gavilán, los aullidos, los maullidos, graznidos, etc., se tornaban verdaderamente sobrecogedores, haciendo que materialmente, la piel se erizaba y los pelos se ponían de punta. Pero siempre, siempre el Espíritu de Hermanito Cuauhtémoc se sobreponía y vencía todos estos inconvenientes.

Hubo muchas, muchísimas curaciones verdaderamente milagrosas que se efectuaban de manera absoluta no con una operación compleja, si no con una sencilla curación o, incluso lo que podemos llamar cirugía ambulatoria.

Tal vez estemos ya sorprendidos, pero alrededor de Pachita, todavía hay mucho que nos podrá parecer sobrenatural y muy sorprendente, pero que aunque sucedió en la tierra, parecía no ser de este paneta.

Parece que lo que decimos de Pachita es increíble, sin embargo aún hay mucho que narrar sobre ella, que nos ha dado motivos para creer que verdaderamente era una curadora tocada por lo sobrenatural… hay mucho que decir de Pachita, pero será en una próxima oportunidad.

 

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