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Religiones - enero 28, 2019

LA SANTÍSIMA MUERTE

Siendo considerablemente respetuosos con las creencias ajenas, en términos generales, y antes de abordar el tema de  LA SANTISIMA MUERTE, como se le conoce en México a este objeto de culto que tiene años de estar presente en nuestra cosmogonía, especialmente en ciertos sectores de nuestra sociedad, quiero confesar que la primera vez que vi o escuche acerca de ella, tuve un extraño sentimiento, mezcla de sorpresa, sobrecogimiento, una especie de miedo en el fondo de mi ser y confieso también, con el debido respeto, que por más esfuerzo que hice, no pude imaginar qué era lo que podía llevar a una persona a rendirle culto a la muerte, a menos que fuera temor o una franca tendencia escatológica más allá de la lógica. Sin embargo, insisto, respeto las creencias, aunque no las comparta.

Dicho esto, vayamos tras la respuesta de qué es La Santa Muerte…

Tradicionalmente, todas las culturas, sin importar su grado de desarrollo, manifiestan temor y respeto hacia la muerte, lo que ha dado lugar a un sinnúmero de ritos que forman ya un bagaje de culto popular. Entendiendo lo popular, no como marginal, sino la creencia que se convierte en una posesión colectiva, que es creida y temida por un porcentaje muy alto de los núcleos sociales o de las poblaciones regionales. En todo el área de influencia de la cultura guaraní, refiriéndonos a América del Sur, (Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, Paraguay y parte de Brasil) hay un Santo muy popular, llamado cariñosamente El Pirucho, El Flaco, al que se le rinde culto con demostraciones públicas de fe. Él es SAN LA MUERTE. En Presidencia Roque Sáenz Peña, una modesta comunicad Argentina, hay un Santuario muy visitado en el Barrio Obrero, ahí se le representa de varias formas: Suele ser un esqueleto de pie, ataviado con una capa negra o roja, con na corona de oro y llevando una guadaña. Otras veces es un esqueleto sentado en posición dubitativa, sobre un tronco y siempre con la guadaña. Otra forma de representarlo es un esqueleto dentro de un ataúd, pero la más popular, la más querida, es una talla en distintos materiales de un cráneo humano.

La Santa Muerte en nuestros días, es el producto del sincretismo entre la cultura de los guaraníes y las enseñanzas religiosas de los misioneros Jesuitas, lo que comprueba la influencia decisiva de la Iglesia Católica, que se pone en evidencia en las oraciones y algunos ornatos utilizados que son de esta confesión religiosa. También el rito actual tiene como ingredientes las características de la idiosincrasia de cada región donde se asienta el Mito. Esta variante la observamos, por ejemplo en la fecha de su celebración.

Cuando los Jesuitas se asientan en el Paraguay, traen desde Europa el culto al SEÑOR DE LA RESIGNACION Y LA PACIENCIA. Se lo representa como un ser muy delgado, esquelético, sentado en una piedra en actitud pensativa. Era Jesucristo quien a pesar de poseer el poder de cambiar el rumbo de la historia, esperaba con resignación y paciencia que se cumpliera su destino de suplicio. De esta manera la Iglesia Católica destacaba el valor y la humildad de un poderoso para afrontar el sufrimiento y por supuesto la profundidad de sus convicciones. El respeto por el coraje y el valor era una pauta cultural de los guaraníes, por lo que este culto encajaba en los fines del adoctrinamiento.

Hoy en día, muchas personas le rinden culto, porque afirman que les ha concedido milagros, lo que le da día a día más y más adeptos y de un tiempo para acá de manera casi explosiva en nuestro país.

Los devotos de LA SANTISIMA MUERTE, afirman, entre otras cosas, que algunos de sus poderes, consisten en:

Recuperar el amor perdido, traer al que no quiere llegar o “amarrar” un matrimonio.

Puede ayudar en lo económico.

Puede ayudar a sanar enfermedades y repeler brujerías.

Puede ayudar a deshacerse de los enemigos.

Puede hacer que la gente se le acerque a uno…. Etc.

Pero todo, todo tiene un precio. Y ya hablaremos de los requisitos que se sabe se necesitan para recibir los favores de LA SANTISIMA MUERTE. Hasta entonces.

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